Flamenco a La Lupe
Dirección musical y arreglos: Demetrio Muñiz
Flamenco a La Lupe
Elena Andújar presenta Flamenco a La Lupe, bajo la dirección musical y los arreglos del maestro Demetrio Muñiz (ganador de dos Grammy y dos Grammy Latino y director musical durante siete años, arreglista y coproductor de los discos de la factoría Buena Vista Social Club), en homenaje a La Lupe, conocida como ‘La Reina de la Canción Latina’, en el que recorre lo mejor de su repertorio bajo su personal prisma flamenco. Acompañada de excelentes músicos, Elena Andújar recupera parte del repertorio de esta mítica y desmesurada cantante cubana, llevándolo al flamenco y adornándolo con su baile. “Fever”, “Amor gitano”, “La tirana”, “Puro teatro” o “Bomba gitana”, son algunos de los títulos imprescindibles que esta artista reinterpreta con la genialidad que la caracteriza.
Con Flamenco a La Lupe, Elena rinde homenaje a esta intérprete genial que consiguió conquistar tanto a la bohemia local, como a la crema intelectual norteamericana y europea del momento, y logra así mantener viva la pasión que sentía por España y por su música. Nacida en 1936 en Santiago de Cuba, La Lupe se autoexilió en Nueva York donde murió en 1992. “Creadora del arte del frenesí” en palabras de Hemingway y “un animal musical” según Jean-Paul Sartre, llegó a convertirse en la cantante más célebre de Cuba. Entre sus famosos admiradores se encuentran el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante y el director de cine español Pedro Almodóvar, que incluyó en la banda sonora de sus películas algunas interpretaciones suyas (“Puro teatro” por ejemplo, suena en Mujeres al borde de un ataque de nervios).

Elena Andújar
Si la pureza está en la mezcla como decía el maestro Paco de Lucía, no hay persona más pura que Elena Andújar. Sus padres, un militar mulato de Los Ángeles destinado en la base de Morón de la Frontera y una cuchichí sevillana, le dejaron como herencia genes negros, gitanos y payos. Elena se crió además en el polígono de Las Tres Mil Viviendas, el barrio sevillano con más arte por metro cuadrado. Allí creció escuchando a Caracol, Porrina, Fernanda y Bernarda de Utrera, Camarón… y a tantos otros.
Considerada una de las más importantes artistas representantes del Nuevo Flamenco, el crítico Álvarez Caballero escribiría en El País: “Una de las jóvenes figuras que se ha establecido más sólidamente en el cante”. Licenciada en Danza Española, ha trabajado con los grandes del flamenco, con los artistas que ella llama ‘Flamenco All Stars’. Matilde Coral la enseñó a bailar y fue pareja de Antonio Canales antes de arrancar a cantar con los Pata Negra en su álbum Blues de la Frontera. El bajista Jesús Arispont de Dulce Venganza, la eligió para rapear “Te estoy amando locamente”, el clásico de Las Grecas. Fue telonera de Camarón, ha cantado para Joaquín Cortés en sus espectáculos Cibayí y Pasión Gitana, y coqueteado con el jazz junto a Jorge Pardo y Carles Benavent, con el blues de Vargas Blues Band, con la zarzuela en una Gala de Reyes del Teatro Real y ha actuado como solista con grandes orquestas como la Metropolitan Orchestra de Utrecht o la Kymi Sinfonietta de Helsinki.
Su cante, auténtico y espontáneo, le ha permitido colaborar con otros artistas de muy diferente índole, como Raphael, Peret, Jarabe de Palo, Romero San Juan, Arrajatabla, Diego Carrasco, Cantores de Híspalis, Niña Pastori, Familia Fernández, Antonio Reyes, Manuel Reyes, y un larguísimo etcétera. Colaboraciones cinematográficas como la realizada en Pactar con el Diablo de Taylor Hackford, donde bailó unas bulerías con Al Pacino, y su trabajo en constante evolución, deja ver a una artista valiente y completa de la escena flamenca internacional. El director Mike Figgis la seleccionó para participar en el documental Flamenco Women junto a Sara Baras y Eva Yerbabuena.
Como bailaora, colaboró con Antonio Canales en su gira por Japón en 1990 con Ketama. En Ghana participó en el concierto ‘Music On The Line’, proyecto que culminó en Londres y en el que intervinieron músicos africanos como Sibongile Khumalo, Amadou & Marian, Rex Omar y Josephine Oniyama, y británicos como Steve Lodder. En Londres se presentó con su grupo en el Barbican Centre en julio de 2001.
Elena ha seguido afianzando sus raíces, su técnica y su fuerza como cantaora. En sus conciertos incluye cantes tradicionales, demostrando un profundo conocimiento del repertorio flamenco, una simpatía y una gracia especiales e incorporando nuevos ritmos. Su baile y su cante han sido reconocidos por el público en los cuatro puntos cardinales, desde Estados Unidos a Japón o Corea.
En la actualidad también dirige su propia escuela de flamenco en Madrid, donde además del cante y del baile se imparten clases de todas las ramas del flamenco, y se prodiga de escenario en escenario, dentro y fuera de nuestras fronteras.
Combinando el cante y el baile, Elena ofrece unos espectáculos llenos de magia. Su capacidad artística y creadora hacen de ella una persona capaz de montar un espectáculo de una simple idea. Cuenta con grandes amigos de profesión, Elena, embaucadora y amiga, cuando piensa en un proyecto, contagia ilusiones y lo hace realidad.
Producido por Paco Ortega, su primer álbum cuenta con las colaboraciones de Dieguito “El Cigala”, el propio Ortega, Carlos Lencero, el teclista Walter Tesoriere, Manuel Malou… El disco, grabado en Milán y Madrid, es, al mismo tiempo, muy antiguo y muy moderno: conjuros, garrotines, clásicos de León y Quiroga… Como los grandes artistas, ella recupera la tradición flamenca de los poemas recitados y los tanguillos hablados, y les añade el ritmo de los afroamericanos. Aquí no hay más fusión que la propia personalidad de Elena.
